Autores, creadores y estómagos agradecidos
josemanuel 10-02-2008 GTM 1 @ 03:37 Tags: cultura arte conocimiento mercado canonHola Jose Manuel;
soy Antonio Navarro, uno de los directores del documental, te escribo para darte la autorización para que lo subas a Google Video o a donde te de la gana. Nosotros tenemos el documental a la venta, pero a nosotros nos interesa que tenga la maxima difusión posible. Los hechos que narran el documental ocurrieron en nuestro pueblo y eran totalmente desconocidos, así que mientras más difusión tenga mejor. Un saludo.Antonio Navarro
Esta es la respuesta que he recibido por parte de Antonio Navarro, uno de los directores del documental La columna de los ocho mil. Imágenes contra el olvido, al mensaje que envié a producciones Mórrimer poniendo en su conocimiento mi acción de subir el documental a Google Video.
No recuerdo haber escrito nunca nada en este blog sobre derechos de autor, licencias de distribución de creaciones, derecho al acceso libre a la cultura y al conocimiento... Pero hoy quiero romper una lanza en favor de creadores como Antonio Navarro y el resto de personas que componen la Asociación Cultural Mórrimer.
Cada vez que oigo a un creador hablar del derecho que asiste a su persona a ser retribuida económicamente por la creación de su obra no puedo por menos que estar de acuerdo, pero cada vez que alguien esgrime ese derecho para, sin aportar nada a la creación, encarecer una obra, dilatar los derechos de autor en el tiempo hasta el infinito o dificultar el acceso a esa obra permitiendo únicamente su disfrute tras el paso por caja, no puedo por menos que dejar de ver a un artista para empezar a ver a un comerciante.
Y la cultura y el conocimiento deberían estar fuera del ámbito del puro comercio. Porque de lo contrario vamos camino de que el arte y el conocimiento queden reducidos a la parcela de los mercachifles y estómagos agradecidos.
No al canon.


Meneame
del.icio.us


Pues sí, Jose Manuel, este sistema no distingue, para él todo es carne de consumo. Da igual libros que muebles, cine que patatas, música que ropa. Todo tiene un denominador común el mercado. Al que hay que acudir y consumir cuanto más mejor.
La creación artística debe ser pagada, faltaría más, pero el canon es un atraco a mano armada que beneficia a los famosos y a cuatro de la SGAE.
Salud y República
Muy bien dicho.
A lo mejor es un poco iluso por mi parte. Pero las obras deberían ser Creative Commons.
Sí de verdad eres un artista, tú quieres que conozcan tu obra. El que se quiere forrar no es un artista, es miembro de la SGAE.
Hola RGAlmazán e Idro, se ha generado una industria alredor de los autores que han terminado por desvirtuar el espíritu de las obras. No hace demasiado tiempo leí la noticia de un afamado violinista que, a modo de experimento, interpretó piezas con su violín en las estaciones de metro de una gran ciudad -siento no ser más concreto pero la memoria no me permite dar mas pistas-. Muy pocas personas se detuvieron a escuchar, yo seguramente tampoco lo hubiera hecho. Muchas menos colaboraron con unas monedas. Las conclusiones a las que llegué al leer la noticia fueron dos: llevamos una vida demasiado acelerada y si no nos marcan con el precio el valor de una obra de arte somos incapaces de reconocerla. La culpa no es solo nuestra.
Se trataba de Josua Bell, uno de los más famosos violinistas.
Yo me sé otra anécdota similar, también muy conocida:
En un supermercado partieron un queso por la mitad, y luego cada mitad fue cortada aparte en daditos. A un plato le pusieron un nombre y un precio y al otro plato, otros.
Le dieron a probar a la gente y todo el mundo decía que, por supuesto, prefería el caro, que estaba más rico.
Otra confirmación más de la teoría del 97.
¿No la sabéis? Es un axioma de aplicación universal: El 97% de la gente es gilipollas. O no tiene criterio, que para el caso es lo mismo.
Lo que pasa es que el 100% de la población creemos estar entre ese 3% restante. ;)
ja ja ja El viernes nos reunimos para cenar unos amigos y despues de la cena vinieron las copas. Yo me acerqué a pagar no recuerdo si la tercera o cuarta ronda. Cuando en el pedido le dije a la camarera que uno de los gin tonic eran de Bombay me preguntó si lo quería normal o Safir. Entonces rectifiqué y le dije a la camarera que lo pusiera de M.G. porque con la media borrachera que tenía mi amigo, ni lo iba a notar. Así fue. Ya sé que no viene mucho al tema, pero la anécdota del queso me lo acaba de recordar, y lo mejor de todo es que ¡no es la primera vez que lo hago! ja ja ja