
Imagen copiada del artículo escrito para Insurgente por Manuel F. Trillo titulado A cara de perro con la Audiencia Nacional
Cuánto peor, mejor es una premisa que siguen a rajatabla todas las organizaciones y todos los individuos que, de la confusión y el estado caótico de las situaciones, pretenden sacar provecho para sus fines.
Hace ya algún tiempo he llegado a la conclusión que la extrema derecha española -es lo que siempre han sido, aunque por motivos electorales se disfrazasen durante un corto tiempo de centristas y ahora se autoproclamen liberales-, encarnada en los dirigentes del PP y en sus piezas mediáticas y jurídicas, es la parte de la sociedad más interesada en que el conflicto armado que se vive en Euskadi y España se perpetúe en el tiempo.
¡Qué barbaridad!, podrás exclamar ¡que idea tan retorcida y miserable!, pienses tal vez. ¡Pero si ellos son una de las partes más castigadas por las acciones terroristas de ETA! me puedes lanzar a la cara.
Y sí, tal vez no te falte algo de razón.Pero ¿me quiere o puede explicar alguien entonces porqué todo aquello que defienden, jalean, propician y presionan para que se produzca tenga como consecuencia -inevitable por la vía que discurren los acontecimientos- que a una parte importante de sectores sociales pacíficos se le revuelvan las tripas y sientan repugnancia ante su sola aparición en los medios?
Porque eso es exactamente lo que me ocurre a mí.
Estoy convencido que su fín no es acabar con ETA.
Estoy convencido que su fín es evitar que la desaparición de ETA permita que un bloque pacífico de nacionalistas vascos se una para reivindicar lo que consideran que son sus derechos.
Porque si ETA ya no existiera ¿qué excusa podrían esgrimir para evitar que la finca se reparta?
¿Cómo consideran a los asesinados o mutilados en sus filas? Gloriosos caídos por la defensa de la unidad de España.
Por cierto, yo no me siento nacionalista. Ni vasco, ni español.
Y recuerdo todavía que los dirigentes del PSOE eran, no hace mucho tiempo, corifeos de la misma estrategia.
Los ocho menores de entre catorce y dieciséis años que fueron identificados el sábado por la Ertzaintza tras atacar la tumba de Gregorio Ordóñez, además de otros tres jóvenes de entre veinte y veintiún años localizados ayer, serán imputados por un delito de terrorismo por la Audiencia Nacional, que ha ordenado a la Policía autónoma que le envíe todas las diligencias incoadas a raíz del asalto al panteón del edil popular asesinado por ETA.
El ataque ocurrió a las 16.20 horas del sábado, cuando un grupo de violentos pisoteó la ofrenda floral que el día anterior había sido colocada sobre la tumba del concejal con motivo del aniversario de su muerte..
Las letras negritas las he colocado yo.
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Actualización: Tachar algunas palabras de ¡¡ menos de dos párrafos!! de la noticia también es cosa mía. Supongo que los serviciales periodistas del grupo Vocento se quedaron sin palabras. :p